CÓMO DETERMINAR EL GRADO DE OSEOINTEGRACIÓN ANTES DE LA RESTAURACIÓN FINAL

¿Alguna vez ha colocado un implante en un sitio de hueso aumentado y añadió otros pocos meses de tiempo de cicatrización sólo para estar en el lado seguro?

Las solicitudes de tratamiento más corto junto con un número creciente de pacientes de riesgo plantean mayores exigencias a los dentistas y la tecnología disponible. Existe una creciente necesidad de evaluar la estabilidad del implante antes de la restauración final que no se puede lograr utilizando los métodos tradicionales tales como las pruebas de torque y de percusión.

Durante mucho tiempo se ha reconocido en la industria de los implantes dentales que la estabilidad del implante es un factor crítico en resultados de tratamiento predecibles. La estabilidad del implante se puede expresar como la ausencia de micro movilidad, es decir, el potencial del implante para moverse en un nivel microscópico. Es decir, entre más estable el implante esté, menos movilidad habrá. El exceso de micro movimiento puede dañar el proceso de cicatrización. Algunos de los otros factores a considerar incluyen la cantidad y la calidad ósea, factor de riesgo del paciente y el nivel de experiencia del cirujano.

En la colocación del implante la estabilidad se compone sólo de estabilidad mecánica. Esta disminuirá con el tiempo y será reemplazada por la estabilidad biológica, también conocida como oseointegración. Para que el tratamiento tenga éxito el nivel de estabilidad debe ser lo suficientemente alto, tanto en la colocación del implante como en el largo plazo, por lo tanto el desarrollo de la oseointegración es la clave.

 

La oseointegración se empieza a mostrar  normalmente en un par de semanas después de la colocación del implante y se puede medir en los chequeos al paciente. Esto asegurará que el nivel de estabilidad es lo suficientemente alto antes de que el implante sea cargado con la restauración final.

Hay varios métodos para medir la estabilidad primaria del implante. Los más utilizados son la RFA (Radio Frequency Analysis), sensación táctil, prueba de torque, y prueba de percusión. Sin embargo, la RFA es la única manera objetiva, no invasiva y repetible para medir el grado de oseointegración antes de la restauración final - permitiendo que usted determine el tiempo de carga óptima, y por lo tanto reducir potencialmente los tiempos de tratamiento y evitar la carga prematura.

Fuente: www.osstell.com